Querido diario,
Sigo con las labores de elaboración de mi gobierno. En un mes he de tomar las riendas de este país y cada día me ponen una traba distinta. Lo peor es que la gente de ahí fuera, de Europa digo, me la va a liar, y encima siendo mi propia gente. Porque a la Ángela le hará mucha ilusión que hayamos ganado en España, pero no va a tener ni un detalle, y si no tiempo al tiempo. Otro que no me acaba de caer bien es Sarkozy, pero bueno, a él se lo permito. Como es tan poquita cosa te da como pena y todo. Me imagino una foto oficial junto a la Bruni y él y, ¡Dios!, me veo teniéndole que coger a aupas para parecer similares.
Definitivamente, voy a necesitar unos cuantos asesores de política exterior. Me perdí en la historia esa de la primavera árabe. No sé ya ni cuantos países han hecho una revolución. Sólo se que Gadafi está ya en el cielo y que a Mubarak le falta el canto de una rupia (je, je, je, si es que tengo una chispa…). Lo demás, no se qué piden o qué quieren. Mira, esperemos que luego no se suban a trabajar a este país, que como me monten una revolución a mí me da un jamacuco.
Hablando de trabajo, hay que reconocer el patinazo que se marcó Pons con lo de los 3,5 millones de puestos de trabajo. Tal y como está el país no genero ni la mitad. Se lo dije: Esteban, que hablas mucho, que no puede ser, di que lo vamos a hacer bien, no des cifras. Pues nada, él tan pancho y suelta los 3,5 millones de empleos. Vamos a tener que tirar medio Benidorm y reconstruirlo para generarlos. Eso y hablar con el pocero para que nos eche una mano. Hablando de Benidorm, ¿dónde veranearé siendo presidente? Porque Zapatero iba de gafapasta bajando a Doñana, pero Jose María yendo a Oropesa iba en plan “currante”. Mira, se lo dejo a Elvira y que ella decida. Aunque si fuese por ella me veo en la Riviera Maya, y eso en estos momentos no puede ser. Al final acabo en Galicia, pasando fresco por las noches y hablando de fútbol con la familia de Viri. Sólo saben hablar de fútbol, y encima son del Celta, y como yo soy del Madrid…
Ya ha habido un comentario en Génova sobre mirar un logopeda para mí. Cabronazos…
Mariano